Prologo.

En el ámbito de los videojuegos y las experiencias de entretenimiento interactivo existen muchas vertientes que se enfocan a satisfacer las necesidades de consumo de nichos muy específicos. El explorar el funcionamiento y los sistemas de significación que estos nichos de mercado tienen, nos ayuda a entender mejor la complejidad social en la que vivimos. Igualmente estos estudios y análisis nos ayudan a desmitificar el fenómeno de la otredad, no solo dentro de las narrativas de los videojuegos sino también dentro del mercado.

Aunque estos productos de nicho nos ayudan a visibilizar a las minorías sociales y a entender como perciben estas minorías su propia existencia; usualmente son productos cuya temática o estética no es algo con lo que estemos familiarizados y por lo tanto no logramos ver el potencial total de los mismos. Considerando que la mejor forma de socializar estos productos y temas es ayudar a generar las sensibilidades adecuadas, por lo que el siguiente artículo de Montserrat Solis, lo compartimos con el afán de introducir una perspectiva fresca e interesante sobre el empoderamiento femenino a través de las obras de temática Boys Love.


El término “BL” (Boys’ Love) tiene su origen a mediados de la década de los 90 en Japón, donde se empezó a utilizar para referirse a diferentes tipos de contenido multimedia cuyo enfoque principal era el romance entre hombres (Nagaike, 2015). En Occidente, el creciente interés en el anime y el manga, aunado a la relativa inaccesibilidad del material y sus autores, tuvo como resultado que el vocablo yaoi (un acrónimo que en japonés significa “sin clímax, sin punto, sin significado”) se volviera la denominación predilecta para referirse a la mayoría del material de contenido homosexual proveniente de Japón, incluso aquél que tradicionalmente no se clasificaría como BL (Graphic Novel Review, 2009).

Sin embargo, la fascinación femenina con la homosexualidad no surgió por primera vez en los años 90, ni tuvo sus orígenes solamente en Japón. En Occidente, el término “slash empezó a utilizarse durante los 70 entre las fanáticas de la serie televisiva Star Trek para referirse a contenido donde figuraba una relación entre sus protagonistas, derivado de la costumbre de escribir sus nombres separados por una barra (Kirk/Spock) en los mismos (Graphic Novel Review, 2009).

Un escape para la fantasía femenina.

Ai no Kusabi, 1992. La dicotomía “seme” (activo)/ “uke” (pasivo) es el resultado de la imposición de roles de género heterosexuales en relaciones homosexuales.

Cuando se habla del BL, inevitablemente llega el momento en que la discusión se centra en el por qué a las mujeres podría resultarles atractiva una relación entre hombres homosexuales. La respuesta podría parecer obvia a primera instancia: dos personas del sexo por el cual se siente atracción son mejor que una. Aunque éste sin duda es un factor, los investigadores concuerdan en que la popularidad del BL con el público femenino se debe en gran parte al hecho de que permite a las mujeres explorar relaciones sexuales y románticas de una manera más libre que la ofrecida por la pornografía heterosexual, la cual tiende a estar dirigida a un público masculino y por lo tanto cosifica a la mujer mediante estereotipos y actitudes misóginas (Camper, 2006); es decir, el BL ofrece una alternativa en donde la mujer no está forzada a identificarse con una figura que encuentra deficiente o incluso ofensiva.

Así mismo, el BL posibilita una exploración segura de la sexualidad femenina al desligarla de los tabúes y límites con los que generalmente se le asocia y crear una equivalencia con la sexualidad masculina, la cual en ocasiones le puede parecer incluso más familiar al público femenino que la propia debido a su prevalencia en los medios. A las mujeres se les suele representar como más interesadas en formar conexiones emocionales que sexuales y como las responsables de limitar los avances realizados hacia ellas (Batchelor, 2004), alentándolas a parecer seres sexuales sin realmente serlo.

Adicionalmente, el paralelismo entre las relaciones homosexuales (presentes en el BL) y las relaciones heterosexuales puede apreciarse en la prevalencia de las figuras del “seme” y del “uke”, mediante los cuales se le asignan características masculinas y femeninas, respectivamente, a los personajes.

El Boys’ Love en la era digital.

Dramatical Murder, 2012. El elemento interactivo brinda una mayor profundidad a la experiencia al transformar al espectador en participe.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, no es sorpresa que el BL haya encontrado un lugar en los videojuegos, y es que en comparación con el anime y el manga, estos últimos ofrecen una gran ventaja en cuanto a inmersión: la interactividad. La mujer ya no está relegada al rol pasivo del lector, sino que tiene la posibilidad de participar de manera activa en la creación de su fantasía, pero sin tener que colocarse forzosamente en el papel de creador del contenido.

De entre los diferentes géneros de videojuegos, destacan las novelas visuales y los simuladores de citas debido a la frecuencia con la que el romance y la sexualidad forma parte central de la trama, e incluso de las mecánicas. Al ser una característica compartida por el BL, éste encontró entonces un lugar como una subdivisión más en un nicho donde es común clasificar a los consumidores de acuerdo a preferencias específicas.

Por otro lado, aunque en Occidente se reconoce cada vez más la importancia del público femenino, la inclusión de relaciones entre hombres dirigidas al mismo se ve obstaculizada por la percepción de que lo atractivo para una mujer heterosexual es prácticamente indistinguible de lo interesante para un hombre homosexual, o de que el objetivo del BL es representar a la comunidad homosexual. Por ende, los géneros cuyo desarrollo es más prolífico en Occidente tienden a carecer de las características que identifican al BL.

Conclusión.

Aunque es difícil hacer generalizaciones cuando se trata de la sexualidad humana en especial cuando hablamos de los orígenes de ciertas preferencias—, el trabajo se vuelve relativamente más sencillo cuando las tratamos en el contexto de una industria. Tal vez la mejor evidencia de que el BL es una expresión femenina es el hecho de que a pesar de su gradual popularización y profesionalización, tanto autores como consumidores continúan siendo mujeres en su mayoría.

Referencias.

Batchelor, S. (2004) Representing Young people’s sexuality in the ‘youth’ media. Oxford.

Camper, C. (2006) Yaoi 101: Girls love Boy’s Love. Old City Publishing.

Chocontá, A. Manga yaoi y Fujoshis: exploración de la propia voz del deseo como alternativa al gobierno de la sexualidad juvenil. Colombia.

Matrin, F. (2012) Girls who love boy’ love: Japanese homoerotic manga as trans-national Taiwan culture.

Nagaike, K. (2015) A brief history of Shonen ai, Yaoi and Boys love. University Press of Mississipi.

Shaenon, K. (2009) Yaoi for Parents, a crash course in boys’ love. Graphic Novel Review.

Créditos.

Autora: Montserrat Solis

Prologo: David Zuratzi

Corrección de Estilo: Mago Noriega