I. Resumen y objetivos del artículo.

Afortunadamente hoy en día ya no hace falta explicar por qué el videojuego se ha convertido en uno de los medios audiovisuales más relevantes para invitar a la reflexión. Al igual que otras artes, es capaz de sugerir todo tipo de sensaciones y experiencias más allá del mero entretenimiento. Sobre este debate podemos leer artículos tan interesantes como Diversión en los Videojuegos: ¿Sí o no? (2017) de Andrea Navacerrada, o Videojuegos, juegos o juguetes. Sobre la concepción cultural del videojuego (2017) de Alberto Venegas.

Una vez asumida esta premisa me gustaría indagar en otro tema de total relevancia en la actualidad: La necesidad imperante de preservar la naturaleza. Y la pregunta que se nos plantea a este respecto es la siguiente ¿Puede un videojuego educar y concienciar sobre la importancia de cuidar nuestro medioambiente?

Para nosotros la respuesta es clara. Y por ello hemos seleccionado una serie de aventuras que, de forma directa o indirecta, son una gran herramienta para motivar la empatía con el medio natural.

Ecología

Arte promocional de Abzu.

II. Abzû.

Abzû es un título desarrollado por el estudio americano Giant Squid Studios y que salió a la venta el 2 de agosto de 2016 en PC y PS4 y el 6 de diciembre del mismo año en Xbox One. La premisa que plantea podría parecer bastante sencilla. Se trata de un juego que nos invita a iniciar un viaje estético por las profundidades marinas al más puro estilo de juegos como Journey (Thatgamecompany, 2012). Y la verdad es que no es mucho más que eso. Durante sus poco más de dos horas de duración lo único que haremos será disfrutar de la belleza del entorno y bucear por sus mapeados al ritmo de una preciosa banda sonora.

Entonces, ¿Cómo puede una propuesta tan simple invitar a la reflexión? Como ya hemos comentado antes, Abzû es una experiencia sensorial, no pretende contar una historia clara ni tiene un eslogan definido para vendernos sus ideas. Pero lo que se muestra y lo que nos hace sentir es más que suficiente para despertar nuestra inquietud.

En la actualidad, el océano se encuentra en un estado lamentable gracias a la actitud evasiva e irresponsable de nuestros gobiernos respecto a los desechos que en él se vierten. Como podemos leer en National Geographic[3]:

The oceans are so vast and deep that until fairly recently, it was widely assumed that no matter how much trash and chemicals humans dumped into them, the effects would be negligible. Proponents of dumping in the oceans even had a catchphrase: “The solution to pollution is dilution.”

Today, we need look no further than the New Jersey-size dead zone that forms each summer in the Mississippi River Delta, or the thousand-mile-wide swath of decomposing plastic in the northern Pacific Ocean to see that this “dilution” policy has helped place a once flourishing ocean ecosystem on the brink of collapse.

Ecología

Arte promocional de Abzu.

Abzû tiene su forma particular de hablar de este tema. Al principio de la historia se centra únicamente en mostrarnos las maravillas que pueden encontrarse en el fondo del mar. Esto nos invita a recordar en primera instancia toda la vida que allí se encuentra y que muchas veces olvidamos. Nos devuelve la mirada a esa realidad.

Pero la reflexión no queda ahí, ya que según avanzamos en el juego, aparecen nuevos elementos que están directamente relacionados con la influencia negativa del hombre. Todo lo que puede hacernos daño en la aventura, lo que es malo y debemos evitar, ha sido puesto ahí de forma artificial, no pertenece a ese ecosistema.

Nuestro cometido en el tramo final, como ya ocurría en Flower (Thatgamecompany, 2009) consistirá en ir eliminando definitivamente toda huella de artificio humano para que la naturaleza prospere y pueda volver a brotar.

III. The Last Guardian.

Otro de los títulos más relevantes para nuestro artículo es The Last Guardian, desarrollado por Team ICO para PS4 y que salió a la venta el 7 de diciembre de 2016. En esta aventura nos ponemos en la piel de un niño perdido en una antigua ciudad ancestral que deberá regresar a casa mediante la ayuda de un ser mitológico conocido como Trico.

El punto de interés del juego para nuestra reflexión se fundamenta en el vínculo que se crea entre el protagonista y Trico. Este animal, definido por sus propios creadores como un grifo gigante híbrido de perro, gato y pájaro, es una muestra de la gran evolución que ha sufrido la inteligencia artificial en videojuegos en los últimos años. Y es que su forma de relacionarse, reaccionar e interactuar con el mundo es asombrosa, hasta el punto de hacernos sentir que conectamos con un ser vivo real.

Muchas críticas le llovieron al título de Sony cuando algunos jugadores experimentaron, de forma frustrante, como el animal no les hacía caso en algunas situaciones. Y es que estos jugadores no entendieron que el juego va más allá de lo convencional. The Last Guardian es una lección de humildad en si misma. Rompe con la concepción de jugador todopoderoso y omnipotente que cumple sus deseos con tan solo pulsar un botón. Trico nos enseña que, como todo ser vivo, ha de ser respetado y comprendido. Los animales no son nuestros esclavos, y no han de existir únicamente para cumplir nuestros deseos.

Esto nos recuerda a otro juego digno de mención, Oddworld: Abe’s Odyssey (Oddworld Inhabitants, 1997) en cuya historia debíamos desbaratar una terrible industria cárnica, que no sólo explotaba a sus trabajadores, si no que amenazaba con la extinción de los animales que se utilizaban para elaborar sus ricos tentempiés.

Dicho esto, la realidad es que en la actualidad un gran número de animales están viéndose forzados a abandonar sus entornos naturales debido a nuestra acción sobre el clima y a nuestros hábitos de consumo. Esta bochornosa situación los está conduciendo irremediablemente a su pronta extinción. Una vez más leemos en National Geographic[1]:

[…] El uso de la tierra, el cambio y la fragmentación del hábitat, la caza excesiva, las especies invasoras y la contaminación, ya amenazan el 25% de las especies de mamíferos y el 13% de las aves, así como más de 21.000 especies de plantas y otros animales. Y que alrededor del 80% de todas ellas están amenazadas por la pérdida del hábitat impulsada por la agricultura. Además, otras causas de mortalidad directa ponen en peligro entre al 40-50% las especies mencionadas.

Por ello son tan importantes los juegos como The Last Guardian. Porque nos recuerdan lo vital que es desarrollar empatía con las criaturas que habitan este planeta. Nos obliga a pensar sobre la necesidad de respetarlas y de reconocer que tienen el mismo derecho a vivir en él que nosotros.

Captura de pantalla de The Last Guardian.

IV. Horizon Zero Dawn.

Para finalizar, nos gustaría dedicar unas palabras a la última obra de Guerrilla Games, Horizon Zero Dawn, que se estrenó en PS4 el 1 de marzo de 2017. En este título encarnamos el papel de Aloy (el que es por cierto uno de los personajes mejor construidos de los últimos años) una joven que deberá buscar su lugar en un mundo hostil mientras intenta entender las claves de su pasado.

Para quien no lo sepa, Horizon nos sitúa en un futuro cercano en el que la tierra sufrió un misterioso cataclismo que acabó con la mayoría de la vida humana del planeta. En este contexto, unas enigmáticas máquinas con forma animal dominan la mayoría del territorio conocido.

El punto clave que plantea Horizon: Zero Dawn es que, tras la desaparición del hombre durante varias décadas, la vida en la tierra ha vuelto a resurgir. Sobre los escombros de nuestra pasada civilización, la naturaleza toma las riendas y reclama de una vez por todas lo que es suyo. Algo similar ocurría en The Last of Us (Naughty Dog, 2013), donde la decadencia del hombre significaba el auge de la vida salvaje.

No hace falta irse muy lejos para observar que éste es un fenómeno totalmente plausible. 30 años después de los devastadores acontecimientos que tuvieron lugar en la ciudad de Chernobyl, hemos podido acudir a un verdadero renacimiento de la vida silvestre por la ausencia de presencia humana. Las cámaras que en esta zona se instalaron pudieron captar en 2015 más de diez mil imágenes de animales que nacieron y se desarrollaron tras este incidente[2].

Por ello debemos ser conscientes de los cambios que estamos ejerciendo en el planeta y debemos comenzar a aplicar soluciones antes de que nuestra extinción sea un requisito necesario para que la naturaleza pueda prosperar.

Arte promocional de Horizon Zero Dawn

V. Conclusiones.

En definitiva, en estas páginas hemos intentado ejemplificar una vez más cómo el videojuego es un medio rico en profundidad y matices, que oculta tras su fachada un gran número de reflexiones valiosas que podemos obtener. Por ello debemos aprender a sacarle el máximo partido posible, y no quedarnos con la mera superficie de lo que una obra de este calibre puede ofrecer.

También es importante ser consciente de que somos los únicos responsables de lo que acontezca en nuestro planeta. Por ello debemos concienciar a los demás y a las nuevas generaciones de los cambios que han de acontecer para que podamos seguir llamando a la tierra hogar. Y me alegra enormemente poder afirmar que los videojuegos pueden cumplir una labor fundamental para cumplir este cometido.

Referencias:

[1] Navacerrada, A. (2017). Diversión en los videojuegos. ¿Sí o no?. Terebi Magazine. Consultado el 13 de julio de 2017 desde <<http://terebimagazine.es/index.php/2017/07/10/diversion-los-videojuegos-no/>>

[2] Venegas Ramos, A. (2017) Videojuegos, juegos o juguetes. Sobre la concepción cultural del videojuego. Presura. Consultado el 13 de julio de 2017 desde <<http://www.presura.es/2017/05/09/videojuegos-juegos-juguetes/>>

[3] Geographic, N. (2010). Marine Pollution. National Geographic. Consultado el 13 de julio de 2017 desde <<http://nationalgeographic.com/environment/oceans/critical-issues-marine-pollution/>>.

[1] Geographic, N. (2017). El progreso como amenaza para la biodiversidad. National Geographic. Consultado el 13 de julio de 2017 desde <http://nationalgeographic.com.es/naturaleza/actualidad/progreso-como-amenaza-para-biodiversidad_11559>>

[2] Kinver, N. (2015). La vida silvestre de Chernobyl como nunca antes se había visto. BBC. Consultado el 13 de julio de 2017 desde <<http://.bbc.com/mundo/noticias/2015/04/150427_ciencia_fotos_vida_salvaje_chernobil_ch>>