2016 ha sido un año frenético para Nintendo. Durante la segunda mitad del año presentó tres productos destinados a revolucionar el mercado del videojuego. Por un lado, la combinación de la realidad aumentada y los videojuegos gracias a Pokemon GO (Niantic Inc, 2016). Juego que tuvo un impacto sociológico tan gigantesco como efímero. Por otro lado el esperado lanzamiento de la reimaginación de su primera consola, NES Mini, con evidentes problemas de “stock” que ha supuesto el comienzo de una fortísima carrera de especulación a la espera de una nueva hornada de consolas. Y por último, su aún más esperado aterrizaje en dispositivos móviles con el juego Super Mario Run (Nintendo, 2016) que, por culpa de una mala estrategia de ventas, no ha generado las ventas esperadas. La última bala de Nintendo ha sido disparada esta última semana, su nueva consola de sobremesa, Nintendo Switch y en este artículo examinaremos su aterrizaje financiero y económico en los mercados internacionales.

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Si observamos detenidamente la tabla de valores bursátiles de Nintendo en el NASDAQ durante la segunda mitad del año 2016 vemos dos fuertes subidas, la primera perteneciente a la salida de Pokemon GO y la segunda consecuencia del anuncio de Super Mario Run (7 de septiembre). Sin embargo, justo después de alcanzar el pico el precio de las acciones caen en picado, mucho más en el caso de Pokemon GO. Por último, durante el mes de diciembre, vuelven a caer las acciones hasta su mínimo histórico de la serie, momento en el que se anuncia la fecha de lanzamiento de Nintendo Switch y todas sus características.

La caída perteneciente al lanzamiento de Pokemon GO ya fue analizada por mí mismo en otro artículo anterior. Nintendo, en la práctica, tan solo había legado su licencia al videojuego. El resto del producto había sido desarrollado por el estudio Niantic Inc, propiedad de Google. Por lo tanto, la mayoría de los beneficios fueron a parar a estas dos últimas compañías en lugar de a Nintendo, quien vio minada la confianza de sus inversores y no vio cómo su crecimiento se mantenía debido a dos factores, el primero la escasa participación de la empresa nipona en el producto y el segundo la dificultosa monetización del título así como sus evidentes problemas para mantener activos a los usuarios a lo largo del tiempo. De hecho, como todos sabemos, la aplicación Pokemon GO no superó el verano y, aunque fue un fenómeno masivo, no ha sabido mantenerse en el tiempo.

Tras este fracaso relativo y justo tras salir del verano Nintendo anunció Super Mario Run, su primer juego para dispositivos móviles creado enteramente por ellos. Presentación que fue llevada a cabo en conjunto con el nuevo dispositivo de Apple, iPhone 7. La anticipación fue gigantesca pero cuando el juego se publicó a un precio de 10€ estas se disiparon debido a que gran parte de la audiencia consideró ese precio muy elevado para un videojuego ejecutado en “smartphones”.  Nosotros ya reflexionamos sobre este aspecto en un artículo anterior y aunque nos mostrábamos favorables a la política de Nintendo de establecer el precio que ellos consideraran justos es innegable que esta decisión ha supuesto un estrepitoso fracaso para la empresa nipona. Este hecho es más que palpable en la caída en bolsa de la compañía en Japón, un 16%, donde no alcanzó el lugar de aplicación más descargada, aunque si lo hizo en otros países como Estados Unidos.  Una escasez de ventas que ha supuesto para la compañía unas pérdidas de 5.000 millones de dólares. La suma de estos dos hechos, la caída en bolsa y el liderazgo en las listas de descargas se explica a través de la escasez de compras. Aunque Super Mario Run se descargó durante su primer día 2,85 millones de veces tan solo el diez por ciento de todas estas descargas acabaron en la compra total del producto.

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Después de estos dos sobresaltos, la gigantesca burbuja que supuso Pokemon GO y el fracaso de las expecativas puestas en Super Mario Run el siguiente golpe encima de la mesa de Nintendo fue la puesta en venta de su primera consola adaptada a los nuevos tiempos, NES Classic Edition o Nintendo Classic Mini: Nintendo Entertainment System. De nuevo, y como ya es costumbre en la empresa nipona, apelando a franquicias conocidas y reconocidas por su éxito y a la nostalgia como valor de mercado confiaron en el éxito de lanzar, adaptada a los nuevos tiempos, su consola más apreciada y el verdadero hito de la consolidación de Nintendo como empresa de videojuegos fuera de Japón. Sin embargo, si volvemos de nuevo al gráfico de valores de la empresa la salida de esta nueva consola no supuso un crecimiento excesivo. La razón de este moderado éxito es la escasez del producto, hay muy pocas NES Mini. Esto ha provocado una oleada de especulación a lo largo y ancho del mercado que ha duplicado el precio del producto en tiendas de segunda mano como CEX, donde la consola ha pasado costar 125 dólares o Amazon, donde el precio ha pasado a ser de 160€, muy lejos de los 60€ originales. Según Christopher Grant, periodista de Polygon, la escasez de NES Mini en el mercado puede deberse a dos causas, la incompetencia de Nintendo o a su deshonestidad. Incompetencia de Nintendo al no saber calcular cuántos consumidores deseaban este producto o deshonestidad al crear una burbuja de demanda que bien podría volverse en su contra. De todos modos, el lanzamiento de la consola NES Mini tampoco ha supuesto un verdadero éxito para la compañía japonesa.

La última bala de Nintendo para el año 2016 y el primer semestre de 2017 es su nueva consola, Nintendo Switch, anunciada oficialmente la semana pasada. Anunciada en un evento propio en Kyoto. Tras el anuncio de su nuevo “hardware” las acciones de la empresa volvieron a caer en picado.

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El primer escollo a superar según la propia compañía, es persuadir al comprador de pagar el precio indicado, 300$, más impuestos. Un precio superior al de los modelos básicos y actuales de sus dos principales competidores, PS4 y XBOX One. Modelos que vienen acompañados por un juego, al contrario que Nintendo Switch, que se venderá de manera independiente a cualquier videojuego, aunque si contará con dos mandos. El concepto de la nueva consola gira en torno al concepto de diversión y entretenimiento para más de un jugador. Concepto que será apoyado por el lanzamiento de las grandes licencias de la marca como Mario o Zelda y juegos nunca antes vistos en una consola de Nintendo como The Elder Scrolls V: Skyrim (Bethesda, 2011).

Sin embargo, aunque Nintendo sabe, teóricamente, a qué mercado apuntar con esta nueva consola, no ha llegado a convencer a los inversores, aunque si al público. Los analistas consideraban un precio medio de 250 dólares y apuntan a este factor como una de las causas de la caída en bolsa de Nintendo tras el anuncio de su nueva consola. Caída que ha supuesto la compañía la pérdida de 1.8 billones en precio de mercado. Un fracaso que mantiene la misma línea que la caída en ventas de Wii U. Por esta misma razón es necesario diferenciarse de esta consola, que apostaba casi en su totalidad por títulos “third-party”. Por esta razón, el lanzamiento de Nintendo Switch viene acompañada de salida con obras propias del estudio nipón como Legend of Zelda: Breath of the Wild (Nintendo, 2017).

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Pese a las advertencias de los analistas de mercado las reservas de Nintendo Switch han sido muy prósperas. En poco tiempo se han agotado las reservas en portales como Amazon, Best Buy o Wallmart. Reservas que bien podrían lanzarnos de nuevo al problema de “stock” de NES Mini.

De todos modos, aunque el lanzamiento de la nueva consola de Nintendo Switch, programado para marzo, sea un fracaso la compañía japonesa no entrará en problemas financieros ya que sus productos Nintedo 3DS y todos los productos asociados a la marca Pokemon (Pokemon Sol y Luna) siguen vendiéndose con facilidad. Sin embargo, todos estos vaivenes demuestran la crisis de mercado y dirección que posee Nintendo y que les ha llevado a fracasar comercialmente en su entrada en los teléfonos móviles. Caída que intentarán paliar con nuevos lanzamientos con Fire Emblem y Animal Crossing. Además de quedar de manifiesto que aún no conocen exactamente ni cuanto ni quien es su público, como también demuestra el estrepitoso desastre de producción de las nuevas NES Mini y la reserva total de todas sus nuevas consolas Switch. Sin embargo, pese a todos estos errores, Nintendo demuestra al mundo que se puede vivir de glorias pasadas y mantener toda una compañía en base a franquicias con más de 30 años a sus espaldas. Algo digno de admirar en una sociedad y un mercado ávido de novedades.