Hace unas semanas se anunció una nueva consola por parte de Nintendo, Switch. Este nuevo aparato venía a sumarse a los anuncios de los nuevos dispositivos de las empresas competidoras, Sony, con PS4 Pro y PS4 Slim y Microsoft, Project Scorpio. También venía a sumarse a la cantidad de dispositivos anunciados para las diferentes consolas, como los medios para ejecutar videojuegos en realidad virtual. Todo esto rodeado de los clásicos rumores sobre la llegada de la nueva generación de consolas allá por 2019 o 2020 y las consolas y dispositivos ya existentes. Tras esta avalancha de nuevo hardware nos asaltó una idea ¿quién iba a comprar todo esto?

Los trabajadores españoles que cobran al mes menos de 300€ han crecido en medio millón desde 2008 hasta situarse en los 3.7 millones. La crisis de 2008 aún sigue viva y todavía nos encontramos inmersos y por mucho tiempo en sus consecuencias. Este fenómeno, el precariado, no es nacional ni sucede en el sur de Europa con exclusividad. En los Estados Unidos cada día es más frecuente encontrar a trabajadores que no pueden pagar un techo con su sueldo. La obra de Joe Bageant Crónicas de la América Profunda es un duro golpe al sueño americano.

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Evolución del coeficiente de Gini en los Estados Unidos desde 1913 a 2010.

La desigualdad y la brecha entre ricos y pobres en los países occidentales es un hecho consumado.  El coeficiente de Gini, utilizado para medir la desigualdad de un país, de Estados Unidos en 2013, última cifra disponible, se situaba en 41,1 en una escalda incesante hacia el 100. Si nos acercamos a la obra de George Packer, El Desmoronamiento, podemos encontrar este panorama descrito a la perfección. Un país que ha abandonado a la clase media mientras esta desaparece lenta, pero continuamente. En España el índice de Gini se situaba en el año 2012 en 35,89 tras una subida espectacular desde el año 2005 y el inicio de la crisis y actualmente nos encontramos al mismo nivel que Letonia y Grecia mientras que el salario medio no para de crecer. Este dato nos hace reflexionar sobre como esto puede ser posible, sobre como puede crecer el salario medio y la desigualdad a la vez, la solución a este puzle es sencillo, los ricos cada vez ganan más y los pobres cada vez menos. De hecho, las diferencias salariales son extremas dependiendo de región, género o edad.

Poder disfrutar de un videojuego reciente en una consola supone un desembolso cercano a los 700€ (Consola, más periféricos, más televisor, más videojuego). Un precio que cada vez más gente no va a estar dispuesto a pagar. Jugar a videojuegos, de seguir por este camino donde las videoconsolas se renuevan cada vez con más frecuencia, va a pasar a ser considerado un lujo. De hecho, si a este precio básico le sumamos otros periféricos como dispositivos para realidad virtual  el precio rondaría los 1000€ utilizando un cálculo conservador y suponiendo que el televisor es de gama baja o media.

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Evolución del mercado de videojuegos según el portal Newzoo.

Una de las grandes ventajas de la consola frente al PC era la falta de renovación o actualización del aparato para poder ejecutar los juegos más actuales. Sin embargo las consolas están apostando por el fin de este modelo y apostando, cada vez más, por la renovación cada vez más frecuente de su hardware. Mientras que PlayStation 2 y PlayStation 3 tuvieron una vida exclusiva de 7 años, PlayStation 4 tan solo ha necesitado 3 años para ser sustituida por un modelo más potente, PlayStation 4 Pro. Igual que ha ocurrido con Xbox One, lanzada en 2014 y remplazada en tres años, probablemente.  Por supuesto, esta necesidad de renovación responde a una cuestión comercial. El ritmo de crecimiento de los ordenadores preparados para jugar supera con creces al crecimiento de venta de consolas. Y no solo esta razón, sino que una gran mayoría de usuarios siguen jugando en ordenador frente a los que disfrutan de los videojuegos en videoconsolas, una tendencia que según el portal Newzoo no va a detenerse en los próximos años. Además, el gran éxito de los MOBA, detiene aún más el crecimiento de las videoconsolas ya que los más populares del género están disponibles de manera exclusiva para ordenador. El crecimiento de los juegos para móviles y el comercio del videojuego para teléfonos inteligentes es otro de los factores que limita el crecimiento de las videoconsolas.

Las videoconsolas, además, tienen una escasa presencia en los grandes mercados del videojuego asiático como China. En este país la posesión y disfrute de una consola es una excepción debido a la prohibición recientemente levantada de su venta y la censura de muchos de sus títulos. De hecho, China es un buen ejemplo del futuro de la industria del videojuego, repartida entre los juegos multijugador para PC con bajo rendimiento y los juegos para móviles sin apenas presencia de videojuegos para un solo jugador en consolas y ordenador.

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Evolución del mercado de videojuegos por regiones geográficas.

Todo esto nos lleva a una conclusión, de seguir así, las videoconsolas están muertas. De seguir aumentado su variedad y su renovación y limitar la retrocompatibilidad con juegos y versiones anteriores los jugadores seguirán acudiendo a otros medios que no limitan tanto la experiencia de jugar como las videoconsolas y que no necesiten un precio tan elevado como estas para funcionar. En un ecosistema donde el ciudadano medio tiene cada vez menos poder adquisitivo las consolas y los videojuegos de última generación irán convirtiéndose, poco a poco, en productos exclusivos de una élite. En China, país que hemos referenciado como ejemplo, los juegos más vendidos hoy son los mismos que hace cinco años y las cifras de venta de juegos para un solo jugador son irrisorias comparadas con juegos mucho más accesibles como los exclusivos para móvil. Para seguir vivas las consolas debe aferrarse al modelo que las hizo claves para la historia del videojuego, largos recorridos de vida e intentar adentrarse en otros más competitivos, como los MOBA estratégicos. Ofrecer precios más competitivos será otra de las claves de su permanencia o no. De no ser así, las videoconsolas se convertirán en un bonito recuerdo.