¿Qué es el Arte? Son muchos los expertos que han dedicado gran parte de su vida a responder esta pregunta. Y no seré yo quien la conteste. Pero sí que os voy a hablar sobre videojuegos y de cómo han logrado reclamar su lugar en esta elitista industria. Para ello tomaremos como ejemplo a The Beginner’s Guide, una de las últimas obras cumbre del panorama independiente.

Si estableciéramos un concepto básico para entender en qué consiste una obra artística, podríamos decir que se basa en un diálogo, una comunicación entre el autor y el espectador. Pero no se trata de una mera conversación verbal, sino que lo que se transmite es una experiencia, una reflexión, un sentimiento. Davey Wreden es consciente de ello y con su último trabajo logra materializar estos elementos mediante un apasionante viaje a través de la mente de un misterioso personaje llamado Coda.

Antes de continuar es preciso matizar que este ensayo está dirigido especialmente a aquellos que ya hayan completado la aventura. No hay nada mejor para disfrutar de este juego que adentrarse sin conocer prácticamente ningún detalle sobre él, por lo que recomiendo que quienes no lo hayan probado se dispongan a hacerlo antes de continuar leyendo.

Dicho esto, todos recordaremos lo que supuso en su día The Stanley Parable. La ruptura de la cuarta pared, la originalidad de su planteamiento, su divertida sátira… Pero es su creador quien nada más empezar se molesta en aclarar que estamos ante algo completamente diferente.  Y entender qué hace único a The Beginner’s Guide es lo que vamos a intentar desvelar en las próximas líneas.

La pantalla se ilumina en blanco y la voz del narrador comienza a sonar. A primera vista podríamos pensar que se trata más de un documental interactivo que de un videojuego propiamente dicho. La dinámica es la siguiente: Davey nos irá introduciendo progresivamente y por orden cronológico en diversos experimentos jugables que fueron creados por un amigo suyo llamado Coda. Debido a la admiración que tenía por éste, se siente en la obligación de rescatar su trabajo de las sombras. Todo ello con el único objetivo de lograr que su amigo reciba el reconocimiento merecido y se anime a producir de nuevo.

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El locutor del juego nos invita por tanto nada más y nada menos que a ser un voyeur, a observar lo prohibido y a intentar empatizar con ello. Y es que hay que tener en cuenta que los niveles jugables que se nos presentan no estaban concebidos para ser visitados ni analizados por alguien ajeno.

La belleza de cada escenario reside en su carácter de metáforas vivas, que nos muestran al humano que hay detrás de ellas a través de los errores y las obsesiones de su diseño.

El dilema se presenta cuando Wreden comienza a describir el significado del trabajo de Coda. ¿No se toma demasiadas licencias? ¿Acaso podía saber con tanta certeza que es lo que rondaba la mente de su amigo? ¿Realmente su interpretación es la correcta?

Lo que está claro es que, si no contásemos con la voz de Davey para guiarnos, el significado que podríamos extraer de la experiencia sería completamente distinto. La unión de todos los episodios y su enfoque como conjunto responde a la visión del narrador, no la intención original de su creador.

Sin embargo, este es en gran medida el logro de The Beginner’s Guide, la combinación de todas sus partes para crear algo nuevo, una historia que sirve a las intenciones de su diseñador. Y es que el narrador se aprovecha de nosotros, nos utiliza para sus fines. Según la historia avanza intenta convencernos de que el presentar un trabajo ajeno bajo su nombre es legítimo dado que sirve a un propósito mayor.

En el tramo final Davey se confiesa y revela su verdadera motivación. El juego se transforma entonces en una desesperada carta de perdón. Se presenta como alguien que sufre y se siente responsable por el abandono de Coda. Y nos utiliza deliberadamente para trasmitir su mensaje.

¿Pero todo lo que se nos cuenta es cierto o no es más que un recurso retórico para emocionar al espectador? Sea cual sea la respuesta la verdad es que el juego consigue su objetivo de conmovernos e invitarnos a la reflexión.

Es cierto que hay quien defiende que Coda es en realidad la faceta creativa del propio Wreden y que lo que se expone a lo largo de la aventura es el conflicto vital que le supone materializar sus obras. Si bien es una interpretación válida (e incluso yo no termino de posicionarme), para este análisis hemos presupuesto que son dos personas diferentes.

Ahora que hemos visto en detalle en que consiste este trabajo, vamos a plantear la pregunta más compleja. Podemos estar de acuerdo en que el Videojuego comparte la intención de otras artes a la hora de contar una historia. Pero, ¿Qué hace a The Beginner’s Guide tan especial?

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Si algo podemos concluir de lo que se nos muestra es que, (fuera quien fuera su verdadero creador) cada juego es una pequeña obra de Arte que disecciona cuidadosamente el mundo interior de su autor, mostrando sus miedos e inquietudes.

Muchos se preguntarán: ¿Acaso el cine no es suficiente para materializar esto? ¿Qué sentido tiene hacer otro walking simulator? La respuesta es sencilla. El mero hecho de tener el control y que el narrador se refiera a nosotros de forma directa hace que vivamos la experiencia de un modo que una película no podría lograr. Y es que Wreden nos convierte en auténticos intrusos que caminan a sus anchas por un territorio prohibido que no estaba destinado a ser recorrido por nadie. Nos da ese poder.

El mundo por el que nos movemos no es un lugar cualquiera. Estos entornos virtuales son el único medio que tiene el artista para expresar sus emociones. Del mismo modo que haría un pintor con un lienzo o un fotógrafo con una cámara, Coda plasma su inadaptación social, su soledad y su frustración creativa en estos espacios. Y logra que nos veamos reflejados, que compartamos su dolor.

Más conectado aún se sentía el propio Davey, quien muestra aquí su dependencia como espectador. De algún modo es como si participar del trabajo de Coda, disfrutarlo, le hiciera sentirse menos solo, apoyado, realizado. Necesita esa sensación, es adicto a su obra.

Otro punto en común con el resto de las artes es que este videojuego no tiene ningún objetivo final, no es algo que busque completarse, sino que su valor reside en su propia experiencia, en el viaje en sí mismo. Además, si aceptamos que lo que presenciamos no había sido visto por nadie más que su creador, hay que atribuir a Davey el valor de transformarlo en una experiencia artística, dado que si no tuviera espectador no podríamos denominarlo como tal.

Dicho esto, no poseemos todas las claves para interpretar este viaje y muchos podrán haberlo entendido de manera tangencialmente opuesta. Pero esa es parte de su magia y, al igual que una pintura o una película, tiene la capacidad de cambiar en función de quien la disfrute.

En definitiva, The Beginner’s Guide es una obra mayúscula, compleja y madura que se queda grabada en nuestras retinas después de completarla. Y es que se trata de uno de los mejores ejemplos de lo que este tipo de trabajos son capaces de contar y transmitir. Un verdadero punto de inflexión para convencer a los más escépticos de que el Videojuego es Arte y ha venido para quedarse.