David León, fundador del estudio LinceWorks y diseñador y programador 3D del título Aragami, afirmó hace pocos días que solo un 1% de todos los ingresos conseguidos por su juego, en la plataforma de ordenador, procedían del mercado nacional. Este comentario no es excepcional. La gran mayoría de los estudios de desarrollo de videojuegos españoles enfocan sus productos al exterior. Los nombres de sus personajes son anglosajones, las referencias culturales lo son también, las historias que cuentan no tienen raíces latinas ni hispanas tampoco, pero ¿quién puede culparles con estas cifras de venta en nuestro país?

En este reportaje intentaremos ofrecer una serie de explicaciones generales sobre porque los videojuegos españoles no venden en España. Por supuesto son reflexiones o líneas que parten de generalidades, como reza el repetido dicho, si nosotros supiéramos todas las respuestas no estaríamos aquí, escribiendo a cambio de aire, estaríamos desarrollando y vendiendo videojuegos en España. Tampoco soy el primero en tratar el tema, pero si quería aportar otro punto de vista.  Por lo tanto será más bien un pequeño estudio de tres variantes, la primera de ellas una comparación entre los juegos más vendidos en España y sus características y los rasgos de los juegos desarrollados en nuestro país. La segunda una reflexión sobre la visibilidad de los productos patrios y la tercera una serie de generalidades sobre asuntos a mejorar, como y de manera muy especial, la infraestructura de creación de videojuegos en España.

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Imagen promocional del juego Aragami. Título español que hasta la fecha solo ha conseguido un 1% de sus ingresos en el mercado nacional.

Según la AEVI (Asociación Española de Videojuegos) los títulos más vendidos en Septiembre de 2016 en nuestro país son FIFA 17, FIFA 17 Deluxe Edition, World of Wacraft: Legion, NBA 2K17, Pro Evolution Soccer 2017, FIFA 17 (para PS3), Grand Theft Auto V, FIFA 17 (Para Xbox One), Dragon Quest VII: Fragmentos de un mundo olvidado y Call of Duty: Black Ops III. Los videojuegos deportivos copan la lista de títulos más vendidos con el fútbol por bandera. Podríamos generalizar esta información y extraer una hipótesis, los juegos más vendidos en España son los deportivos, y dentro de estos los futbolísticos. En cambio, el género más prolífico dentro de los desarrolladles españoles camina por otros derroteros. Las aventuras, el puzle y la estrategia son los géneros más comunes dentro de los estudios de desarrollo patrios. Ninguno de estos géneros aparece en la lista de títulos más vendidos en España. Este contraste entre las preferencias de la mayoría contra los géneros más ligados a las minorías es una de las primeras explicaciones que podríamos ofrecer sobre porque los juegos españoles no venden en España, se desarrollan juegos que, triste pero cierto, no interesan a los españoles. De hecho, los puntos débiles del desarrollo español, según el propio estudio del portal DeVuego son los juegos de conducción, los “shooters”, y los juegos de acción en general.

La primera falla o grieta del argumento que he utilizado es evidente. Un estudio español actual no puede desarrollar un juego de la talla de Grand Theft Auto V o FIFA 17, es evidente. Sin embargo no dejan de bombardearnos con noticias sobre lo próspera e importante que es la industria del videojuego en España. Incluso los propios bancos comienzan a interesarse por la industria española del videojuego. Pero la industria española del videojuego no es una industria, es más importante el consumo que la producción y parece que esto nadie lo percibe en las declaraciones oficiales al respecto. Para que sea una industria debe producir y debe dar salida a lo que produce. Según el Libro Blanco del Desarrollo de Videojuegos en España, cuyos datos han sido muy criticados este año por la comunidad de desarrolladores, en España existen más de 330 empresas de desarrollo de videojuegos, el 60% de estas tienen menos de 10 empleados, solo el 4,1%, es decir, 13, tiene más de 50 empleados. Este dato ya es definitorio, la financiación que pueden llegar a tener, si es que la tienen, y los problemas para conseguirla es el primer escollo a salvar. Las ayudas a los estudios de desarrollo españoles dadas por el gobierno español no siempre son las más acertadas, aspecto que lastra aún más la evolución de una infraestructura que no existe, sino que son células independientes unas de otras intentado evolucionar a estudio de videojuegos. De hecho, los principales problemas del desarrollo español se han clasificado en dos, el amateurismo y el individualismo. El primer problema se deriva de los anteriores párrafos, de estudios pequeños que nada más finalizar sus estudios se lanzan a crear videojuegos sin tener una base sólida desde la que construir su producto. El segundo proviene de la propia lógica social de nuestro tiempo. Se han intentado construir otras alternativas, como cooperativas, pero estas ideas no han llevado a nadie a buen puerto todavía. Por lo tanto, aquí tenemos otro problema evidente, no existe una industria del videojuego en España que sea capaz de producir juegos con grandes presupuestos, existe el consumo de videojuegos, y este consumo es internacional, y más específico, anglosajón. Industria, esta sí, que produce juegos atractivos y con una fortísima inversión en publicidad y visibilidad de la que carecen los estudios españoles.

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Imagen promocional de Fallout 4. Juego con altísimas cifras de inversión que serían incapaces de conseguir en España.

La visibilidad de los productos españoles es otro escollo a salvar. Hace pocos días nacieron iniciativas que desde aquí aplaudimos. La primera parte de la cadena de tiendas GAME. La compañía ha llegado a un acuerdo con la otra gran compañía Sony para vender en sus tiendas los juegos nacidos de la iniciativa PlayStation Talents en formato físico. Esta acción es clave. GAME, por muy criticada que pueda llegar a ser, es la única cadena de videojuegos en España. Dar un espacio a obras españolas es una iniciativa que puede llegar suponer un gran paso para los estudios que están comenzando, aunque a falta de cifras de  ventas pocos podemos aportar todavía. Otros que han apostado por la industria española es la tienda digital de Apple. En todos nuestros dispositivos de la marca estadounidense se ha abierto una carpeta en la tienda bajo el título Juegos Made in Spain  donde podemos encontrar una serie de obras seleccionadas por ellos. Otras iniciativas son la apertura de la página Hobby Industria y por supuesto, la ya convertida en referencia, DeVuego.

Todas estas iniciativas, por muy aplaudidas que puedan llegar a ser, no restan la escasísima visibilidad de los videojuegos nacionales en otros medios tradicionales con más presencia en el público. La televisión no ofrece ningún espacio para estos, aunque si lo ofrece para el cine, y en menor medida, la literatura y la música. Un programa dedicado por completo a la industria española del videojuego serviría para dar visibilidad e iluminar el trabajo de muchos. Los periódicos nacionales de mayor tirada aún son reacios a publicar noticias relacionadas con el medio más allá de las típicas relacionadas con las cifras de venta y los nuevos lanzamientos internacionales. Todos estos son espacios que se deben conquistar para ganar en popularidad. Por qué un aspecto debemos tener todos claro, en cuanto la industria del videojuego sea de vedad una industria y cree empleo de calidad y una recaudación impositiva importante comenzará a importar al gobierno y este se interesará por ello. Por esta razón, aunque se llenen nuestras bocas de lo bien que va la industria del videojuego en España, lo que en realidad va bien es el consumo de videojuegos en España, no la producción. Cuando este binomio de la vuelta es cuándo podremos comenzar a hablar de industria.

En definitiva, tres son los puntos en los que nos hemos centrado. Existen muchos más que no hemos tratado en este breve reportaje, como innovación, editoras, distribuidoras indies, financiación nacional o extranjera, medios de distribución físicos y digitales, un público educado con respecto al videojuego, etc, etc. El contraste entre los gustos o preferencias del público mayoritario español y las preferencias de los estudios a la hora de desarrollar sus videojuegos. La falta o debilidad de una industria que no es tal y la escasa visibilidad de los productos patrios. Cuando estos tres puntos o claves se muevan podremos observar como la industria del videojuego en España crece y se convierte en una, pero hasta entonces, cuando los medios hablen de lo próspera que es la industria del videojuego en España seguirán hablando de consumir, no de crear.