¿Por qué es tan difícil plasmar la Segunda Guerra Mundial en un videojuego? ¿Por qué no ha habido aún ningún juego que haya explorado todo lo sucedido durante el peor conflicto de la humanidad?  La primera edición del Diario de Ana Frank es del año 1948, Si esto es un hombre de Primo Levi se publicó también en el mismo año, El tren llegó puntual de Heinrich Boll al año siguiente, en 1949 y en todas ellas aparecen los horrores más profundos y salvajes de la guerra ¿por qué en la literatura si han sido posible estas recreaciones de la guerra y en los videojuegos aún no? ¿Cómo son los videojuegos de la Segunda Guerra Mundial?

El caso del cine es similar, quizás El Gran Dictador, del año 1940, fuera una gran adelantada a su tiempo ya que para encontrar una película que narrase los horrores de la guerra tuvieron que pasar una gran cantidad de años y esperar hasta la década de los años 90 cuando La lista de Schindler, o incluso antes con ejemplos como Masacre, ven y mira (1985) o La cruz de hierro (1977), cintas que rompieron el tarro de las esencias y tras ellas se sucedieron un gran número de películas que trataron los temas más escabrosos del conflicto como El pianista de Polansky, El hundimiento o la cinta de animación La tumba de las luciérnagas. Atrás quedaban otras películas como La gran evasión o Un condenado a muerte se ha escapado que arrojaban al público una visión amable de los campos de concentración nazis.

Quizás por su propia esencia visual los cineastas y las empresas de producción y distribución no estimaron necesario ofrecer al público contenidos ingratos de ver, sin embargo esto, como hemos visto, no ocurría con la literatura donde durante la década de los años 80 aparecerían las dos novelas, para mí, cumbres del conflicto en ambos frentes, Vida y destino de Grossman y Los desnudos y los muertos de Mailler donde recreaban con exactitud todos los elementos de la vida diaria de un soldado en cada uno de los frentes, asiático y europeo.

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La gran mayoría de los videojuegos nos ofrece esta imagen de la guerra, hermandad, camaradería y valor ante el peligro, pero no fue la única cara que enseño la guerra.

Sin embargo, en pleno 2016, aún no tenemos ningún ejemplo dentro del mundo de los videojuegos que pueda acercarse siquiera a los ejemplos anteriormente citados. Todos los videojuegos ambientados en la Segunda Guerra Mundial adolecen de una serie de vicios que podríamos clasificar en cuatro, el primero, un fortísimo maniqueísmo, buenos contra malos, el segundo, un uso propagandístico del conflicto, el tercero, la inexistencia de la población civil y el cuarto la exaltación de los valores de la guerra.

Con respecto al primer problema de la representación de la Segunda Guerra Mundial en los videojuegos, el maniqueísmo, no hay más que examinar un dato ¿Cuántos juegos nos permiten controlar al bando alemán o japonés?  Dentro de las sagas más conocidas este hecho es imposible. Juegos como Wolfenstein, Call of Duty, Medal of Honor, Battlefield, Brothers in Arms, Commandos o Company of Heroes bloquean esa posibilidad y permiten que el jugador únicamente pueda controlar a soldados y ejércitos pertenecientes a los aliados y en un alto grado de porcentaje únicamente a estadounidenses y británicos, tan solo dos permiten controlar a soldados soviéticos, la segunda parte de Company of Heroes y el primer juego de la saga Call of Duty. Única y exclusivamente la saga Hearts of Iron permite controlar al bando alemán durante el conflicto y aun así el juego, de manera conductista, guiará al jugador a la derrota utilizando elementos secundarios y ajenos a la partida.

Todos los videjuegos ambientados en la Segunda Guerra Mundial adolecen de cuatro problemas: maniqueísmo, uso propagandístico, obviación de la población civil y exaltación de los valores bélicos.

Por supuesto no este el único dato que nos arroja una idea, unos son los buenos y otros los malos. Durante todas las partidas que juguemos en estos juegos ¿Cuántas vidas de soldados alemanes arrancaremos? ¿Quizás alguno de estos juegos se pare un momento a reflexionar sobre la vida y la muerte de los soldados alemanes? ¿Quizás existe en alguno de los juegos un atisbo de duda o incertidumbre moral acerca de lo que estamos haciendo? No, la violencia está plenamente justificada porque los soldados alemanes ejemplifican la maldad, la perfidia y todo lo malo que hay en este mundo y como tal, hay que exterminarlos sin asomo de duda ni vacilación. La violencia está plenamente justificada por el propio juego, el cual, nunca o casi nunca, permite el fuego amigo.

El segundo problema es el uso propagandístico del conflicto. En el primer juego de la saga Call of Duty  el jugador puede disfrutar de tres campañas, la primera protagonizada por un soldado estadounidense que tendrá que liberar amplias zonas de la Francia ocupada, la segunda tendrá como protagonista a un soldado británico cuya última misión será asegurar la invasión aliada (estadounidense) de Alemania y por último, la tercera campaña tendrá como protagonista a un voluntario soviético durante la batalla de Stalingrado que será lanzado de manera suicida hacía su objetivo con sus manos como armas. Una vez superado este escollo, en su segunda misión tendrá que ver como sus propios superiores acaban con la vida de todo aquel soldado que osa retirarse y en la última misión asaltará Berlín para colocar la famosa bandera soviética en la cima del Reichstag. En cambio, en el segundo título de la saga lanzado en el año 2005 la campaña soviética no superará los límites de la antigua URSS y nacerá en la defensa de Moscú para morir en la defensa de Stalingrado. La campaña británica seguirá la senda del anterior juego y terminará cuando los soldados ingleses aseguren el éxito de la Operación Overloard, en cambio, la campaña estadounidense  finaliza con la entrada de las tropas americanas en Berlín. El cambio es más que significativo de una entrega a otra y va más allá aún en la tercera entrega (2006), donde la campaña soviética es eliminada por completo.

05 May 1945, Germany --- A few of the thousands of wedding rings the Nazis removed from their victims to salvage the gold. U.S. troops found rings, watches, precious stones, eyeglasses, and gold fillings, near the Buchenwald concentration camp. Germany, May 5, 1945. --- Image by © CORBIS

Sin embargo la Segunda Guerra Mundial también ofreció imágenes como esta: 05 May 1945, Germany. A few of the thousands of wedding rings the Nazis removed from their victims to salvage the gold. U.S. troops found rings, watches, precious stones, eyeglasses, and gold fillings, near the Buchenwald concentration camp. Germany, May 5, 1945. Image por © CORBIS

En la saga patrocinada por Spielberg, Medal of Honor, la omisión de la URSS va un paso más allá. En ninguna de las entregas  ambientadas en la Segunda Guerra Mundial aparece el escenario soviético y por supuesto, en ninguna de ellas el jugador tendrá la posibilidad de jugar con un personaje ruso. Todas las campañas se centran en la liberación europea hasta que fijan su mirada en el escenario del Pacífico, abandonado por la saga Call of Duty, donde tampoco podremos escoger a personajes asiáticos, sino que nos veremos obligados a jugar con soldados de etnia blanca luchando, en todas las misiones, contra el enemigo japonés. Sin duda la saga Medal of Honor es la que más incide dentro la creación de una identidad estadounidense a través del conflicto violento con el otro en el escenario de la Segunda Guerra Mundial, de hecho, su eslogan comercial fue Tú no juegas, tu eres un voluntario (You don´t play – you volunteer). Esta omisión del frente soviético también ocurre en la saga Battlefield. Otra de las sagas más vendidas y populares basadas en la Segunda Guerra Mundial, Brothers in Arms, cuyas ventas han superado los cinco millones de unidades, también adolece de estos mismos pecados históricos, la ausencia total y absoluta del frente soviético y de la participación de la URSS en la liberación europea.

El falseamiento histórico en los juegos bélicos no solo supone una piedra en la justificación de la ideología imperialista estadounidense, sino también una herramienta para elevar la apreciación popular por el ejército y por su política exterior a la vez que limpian su imagen de cara al exterior.

El tercer problema que mencionamos era la inexistencia de la población civil. En los grandes juegos de estrategia dedicados al conflicto, como Company of Heroes o Hearts of Iron, las ciudades y pueblos, en el primero, aparecerán desiertos y las viviendas sirven únicamente como fuerte o fortín desde donde disparar al enemigo. En el otro caso, Hearts of Iron, este hecho va aún más allá cuando la población de un país se ve reducida a un número desde donde extraer a nuevos reclutas. Pero es en los juegos de disparos donde este hecho es aún más flagrante, en todos los juegos de las sagas Call of Duty, Brothers in Arms, Battlefield o Medal of Honor las ciudades que visitemos estarán vacías, no habrá nadie, salvo soldados. Toda la masa de población civil por arte de magia se habrá convertido en militar. En el primer Call of Duty recorremos Berlín de punta a punta sin encontrarnos a un solo civil, como ocurre con Stalingrado o con un gran número de pequeñas aldeas y pueblos franceses durante este mismo juego. Todas las casas estarán vacías, pero no solo de familias, sino también de ropa, cacharros de cocina, libros o juguetes, no habrá nadie, tan solo estarán allí para que nosotros nos parapetemos bajo una ventana a matar alemanes. Y en el caso de que si haya civiles estos tendrán un valor como elemento militar al ser parte de la resistencia u ofrecernos cualquier tipo de ayuda, como ocurre en la distopia militar de Wolfenstein: The Old Blood.

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En juegos como Red Orchestra, no reseñado aquí, también se cumple el requisito de viviendas abandonas para su uso como fortín de los soldados.

Es en este juego, un juego satírico, ultraviolento y consciente de sí mismo como un juego poco realista, en el único donde aparecen uno de los elementos más horrendos y salvajes de la Segunda Guerra Mundial, los campos de exterminio. La vida en un campo de exterminio, el Holocausto judío, más de cinco millones y medio asesinados, tres de ellos polacos, no hace gala de presencia en ningún juego ambientado en la Segunda Guerra Mundial. Todos pasan de puntillas por el asunto sin parar a reflexionar o al menos tratar el tema. Convierten al colectivo judío, y no solo judío, sino también homosexual, gitano o contrario a las ideas políticas del régimen en cuestión, tanto alemán como es el caso más conocido o estadounidense, en invisibles, no existe. Quizás sea esta flagrante omisión la que más ensucie los juegos ambientados en la Segunda Guerra Mundial.

Por último, la exaltación de los valores bélicos. Si has llegado hasta aquí habrás leído los títulos de los juegos que hemos ido mencionando y todos ellos, sin excepción, hacen mención a valores militares, Call of Duty, la llamada del deber, Battlefield, quizás el más neutro, campo de batalla, Company of Heroes, compañía de héroes, Hearts of Iron, corazones de hierro, Brothers in Arms, hermanos en armas o Medal of Honor, medalla de honor. Este hecho es ya de por sí significativo, pero si a esto sumamos el mensaje que nos narran la idea no puede estar más clara, el valor, el combate, el sacrificio, la hermandad y la disciplina son elementos que nos sacarán de los problemas que existen a nuestro alrededor y nos llevarán a la victoria.

Si juegas a Hearts of Iron todas las pantallas de carga estarán ilustradas por elementos bélicos, tanques, aviones, soldados, generales, etc., y en todas ellas aparecerán grandes frases de grandes líderes militares. En ninguna de ellas aparecerán refugiados ni muertos ni nada parecidos. De hecho, en ninguna imagen promocional de todos los juegos anteriormente mencionados aparecen muertos, heridos o sangre. La guerra es limpia, no hay sangre, te disparan y caes, limpiamente, sin manchar y si te disparan a ti, no hay problema, te escondes tras una pared y esperar unos segundos, fresco como nuevo puedes seguir matando.

La vida en un campo de exterminio, el Holocausto judío, más de cinco millones y medio de personas asesinadas, tres de ellos polacos, no hacen gala de presencia en ningún videojuego.

Este hecho y esta falsa caracterización de la guerra puede llegar a ser un verdadero problema cuando entendemos la expansión y la difusión que tienen estos juegos entre la sociedad. Títulos como Call of Duty, cuyas tres primeras entregas transcurren en la Segunda Guerra Mundial y de las cuales se han vendido más de 5,5 millones de unidades, Battlefield 1942 (2002) y Battlefield 1943 (2009) cuyas ventas han superado también los cinco millones de unidades y Medal of Honor, la saga creada por Steven Spielberg, autor de cintas como Salvar al soldado Ryan o Hermanos de Sangre, donde todas las entregas, a excepción de las dos últimas, transcurren en el segundo conflicto mundial han alcanzado también unas cifras de venta de más de 20 millones de copias.

Claro que, podríamos argumentar, poco importa si sus ideales o mensajes no son consumidos por los propios jugadores, pero, de acuerdo a un estudio sociológico realizado en 2009 un 63% de jugadores de videojuegos históricos afirman aprender Historia mientras juegan y lo que es más importante, en este estudio se extrajeron de sus participantes afirmaciones como después de jugar a la serie Call of Duty la guerra significa más para mí. Los juegos te hacen darte cuenta de todo lo que tuvieron que sacrificar (por nosotros) los soldados estadounidenses o que los juegos han profundizado sus sentimientos con respecto a los que murieron allí [estadounidenses en la Segunda Guerra Mundial]. Call of Duty es muy intenso a veces y yo solo puedo imaginar que eso es solo una fracción del verdadero acontecimiento. De hecho, en este estudio, el 39% de los participantes afirmaron que estos juegos habían elevado su apreciación por el ejército estadounidense.

Por lo tanto, recogiendo la pregunta que encabeza el texto ¿por qué es tan difícil plasmar la Segunda Guerra Mundial en un videojuego? ¿Por qué no ha habido aún ningún juego que haya explorado todo lo sucedido durante el peor conflicto de la humanidad?  Quizás la respuesta no sea sencilla ni única pero lo que nos puede quedar claro después de esto son varias cuestiones, la primera de ellas es que el videojuego es un sector que aún no se encuentra lo suficientemente maduro como para ofrecer historias realistas que recreen los recovecos más brutales y salvajes del ser humano y segundo, y esta es tan solo una opinión, quizás no interese lanzar videojuegos realistas en ambientes bélicos.